viaje interior

Caminar y vivir son términos tan estrechamente ligados uno del otro que ya han dejado de ser una metáfora para convertirse en sinónimo. Para muchos, sin embargo la decisión de hacer el Camino de Santiago de Compostela nace a raíz de un hecho extraordinario o de una nueva fase de la vida.


La señalización del Camino de Santiago, tanto para el caminante como para el ciclista, es cada vez mejor y más precisa. Las guías y los sitos con un información práctica son cada vez más numerosas. Por el contrario, el otro camino, el de la vida, se parece cada día más un laberinto. Avances de todo tipo se suceden cada vez más rápidamente a nivel mundial. Nuestras sociedades son cada vez más complejas y las relaciones tradicionales están bajo presión. Las personas pueden, y de hecho tienen que encontrar su propio camino en toda esta dinámica. Por eso, para muchos es un verdadero regalo el poder, como peregrino, escaparse por un largo tiempo de la vida cotidiana.


El estar en camino, el tener que cargar con todo lo que necesitas, el contacto con la naturaleza, la incertidumbre, el ritmo del largo camino, la soledad, los encuentros, el tomar tus popias decisiones a cada paso fuera del entorno de lo conocido y lo fiable. Magníficos ingredientes para una reveladora experiencia. El peregrinaje es una buena manera de relajarse, de tomarse un tiempo para descubrir lo que realmente importa. Una vez en camino puedes reflexionar sobre tí mismo, tu destino y la manera en que quieres alcanzarlo, de una forma totalmente natural.

 

Arno  y Huberta los hospitaleros predecesores  han creado material que quizas pueda inspirarte en el Camino: Tarjetas Esprit 


A la izquierda > podrá encontrar enlaces a un video y a un página web de otros peregrinos.


¡Les deseamos un buen viaje interior!